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La terapia más extendida para la hemofilia es la terapia de sustitución y consiste en administrar por vía intravenosa ese factor que nuestro cuerpo no produce correctamente. El factor VIII puede extraerse y purificarse de sangre de donantes (factor VIII plasma-derivado) o, desde hace algunos años y gracias al esfuerzo de numerosos investigadores, producirse en el entorno estéril y controlado de un laboratorio (factor VIII recombinante). |
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Actualmente, la mayoría de los hemofílicos son diagnosticados desde muy pequeños y tienen la oportunidad de llevar una vida prácticamente normal, inyectándose el factor VIII que les falta cada vez que es necesario. |
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